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Agricultura

El lenguaje de las manos

Vanguardia Nacional por nueve años consecutivos, primero como obrera agrícola cañera, y ahora productora de hortalizas, Ismary Cubertier Guzmán le hace culto a la laboriosidad. Cuando era apenas una adolescente, Ismary Cubertier Guzmán comenzó a ayudarle al padre en el laboreo de la finca. Después se vinculó a otros campesinos como obrera asalariada, en la zona de Mayajigua, donde vive.Un buen día decidió incorporarse a la UBPC La Magdalena, que por entonces se dedicaba al cultivo de la caña de azúcar en el extinguido CAI Azucarero Aracelio Iglesias y, luego de las transformaciones acaecidas al calor de la Tarea Álvaro Reynoso, que dieron lugar a la actual Empresa Agropecuaria Obdulio Morales, su labor se humanizó un tanto, al incorporarse al organopónico El Pepino, en las afueras de “Nela”, comunidad bañada por la brisa del Mar Caribe en el norte de Yaguajay.Tímida en extremo, apenas logré establecer un diálogo con ella, con frases entrecortadas. Quizá por eso una vecina del batey, que la conoce desde hace dos décadas, me confesó un tanto cómplice: “Es que Ismary se expresa con el lenguaje de sus manos, porque cuantas veces paso por donde trabaja me la encuentro agachada en los canteros, eso sí, es alegre, porque a veces la sorprendo tarareando una canción, bajito”.En honor al nombre que lleva, en su unidad predomina el cultivo del pepino que, por ironías de la vida, cuando tiene una inmensa floración y los frutos comienzan a brotar, el mildio, ese hongo maldito que tanto ofende a los agricultores en la actualidad, comienza a asomar su intrusa presencia por las cámaras reverdecidas.Aunque allí crece también el ají chai y más de un centenar de cepas de plátano fruta, en plena parición, a un costado de la media hectárea dedicada al cultivo intensivo de hortalizas. “Los únicos dos canteros vacíos los acabamos de cosechar ayer. Estaban sembrados de habichuela, pero nos quedan más que ya están casi listas para recolectar”, explicó ella, a nuestra llegada, justo cuando el Sol estaba en completa posición vertical, para que no quede duda de que allí se aprovecha al máximo cada centímetro de suelo.Con 39 años de edad, lleva 19 en la UBPC La Magdalena y dice que sembraba y guataqueaba caña a la par de cualquier hombre. “Cuando se demolieron los cañaverales, pasé para el autoconsumo a atender la cría de carneros y al crearse este organopónico vine pa`cá, porque a mí lo que me gusta es trabajar la tierra”, contestó a nuestra interrogante.De piel oscura, delgada, ojos negros, y una mirada apenada que refleja la timidez innata en ella, Ismary es la más pequeña de siete hermanos e hija de un matrimonio de campesinos que no dudaron en sumarse, con sus tierras, a la CPA Centenario de Baraguá al constituirse esta nueva forma de producción colectiva. Has sido elegida Vanguardia Nacional del Sindicato Azucarero en nueve oportunidades, le digo. ¿Qué haz hecho para merecer tal reconocimiento? Sorprendida con la pregunta, la frase le brotó espontánea, mientras me miraba fijo para borrar cualquier duda que pudiera tener sobre su laboriosidad: “Bueno, lo único que yo hago es levantarme todos los días a las cuatro y media de la madrugada y cuando el carro de la leche pasa por Mayajigua, a las cinco, vengo en él y voy directico al organopónico. Allí espero a que amanezca y me prendo a trabajar todo el día”.¿Te gustan las fiestas?, indago. “Sí, y me defiendo bailando. Yo soy una mujer alegre, siempre me estoy riendo y canto algunos pedacitos de canciones, porque no me las aprendo completas. Así pasamos el tiempo juntos cada día Miladis, Grabiel y yo en el organopónico”, dijo casi al final de la conversación, ahora con una mirada chispeante de regocijo.¿El momento más feliz de tu vida?, la interrogo a manera de conclusión. “El día que tuve a mi hijo. Ahora está en el Servicio Militar y cuando regrese se propone concluir los estudios para hacerse maestro. También me siento feliz con mi esposo, que me quiere y me ayuda mucho, y aquí me llevo bien con todos mis compañeros”. Al fin suspiró aliviada cuando Dalia y Carmen, las cocineras, llegaron con el café.

“No hay nada que me guste tanto como trabajar la tierra”

Sello de eminencia económica

Sello de eminencia económica La CPA La Reforma de Jatibonico, rentable desde su constitución en 1978, es una de las pocas del país que logra producir la tonelada de caña a un costo inferior a 22 pesos

Con la constitución de la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) La Reforma en el noroeste de la Empresa Azucarera Uruguay, del municipio de Jatibonico, ocurren dos acontecimientos trascendentales en aquella región: en el ámbito social nace la comunidad de El Guayo, que actualmente cuenta con 186 viviendas y 517 habitantes; y en el plano económico se logra desde entonces que una unidad dedicada al cultivo de la caña de azúcar sea rentable.
La mancomunidad de bienes creada el 24 de febrero de 1978 por los campesinos independientes Domingo García (hijo), Domingo Dones y Luis Barrios sirvió de embrión al actual colectivo formado por 123 cooperativistas, Vanguardia Nacional en los últimos 13 años y abanderado de la ciencia y la técnica, al punto de que toda la cosecha de la gramínea es mecanizada, a cargo de tres combinadas KTP y 12 tractores con dos carretas cada uno, amén de que el buey se utiliza también, sobre todo en los cultivos varios, aunque la entidad debe priorizar más la tracción animal incluso en las labores de los cañaverales.
“La Cooperativa que surgió entonces abarca en la actualidad una extensión territorial de unas 1874,8 hectáreas (179 caballerías) de los mejores suelos de esta zona, donde la caña de azúcar se mantiene como el renglón fundamental, seguida de la ganadería, los cultivos varios y una pequeña área reforestada este año con árboles maderables”, explica Ariel Gómez Funes, el presidente.
“En la última zafra obtuvimos 35 toneladas por hectárea (40 100 arrobas por caballería) y para la venidera tendremos crecimiento otra vez. Es cierto que estamos lejos del rendimiento histórico de la CPA, que fue de 73 000 arrobas por caballería en el 89, pero si se mantienen los aseguramientos productivos sin fallar, a la vuelta de unos años debemos enmarcarnos en ese rango nuevamente”, sentenció.
A nuestra llegada, al filo del mediodía, los hombres y mujeres retornaban de los campos empapados en sudor. Entre ellos estaban los colosos de las combinadas cañeras que promedian a más de 16 000 arrobas por jornada durante la zafra: el joven Geovany Labrador García, mejor operador de la provincia en la última contienda, Jorge Luis Labrador Soto y el veterano Arquímides Cervantes Cervantes.

ECONOMIA SALUDABLE

“Pese a los bajos rendimientos cañeros, motivados por las prolongadas e intensas sequías de los últimos años y las limitaciones de recursos en esta etapa de período especial, el salario promedio mensual de los cooperativistas es superior a los 400 pesos; además, reciben una estimulación adicional de 11 Pesos Cubanos Convertibles, que en moneda nacional significan 275 pesos más”, manifestó Argelio Alvarez García, el económico, y a renglón seguido agregó:
“Producir una tonelada de caña le cuesta a nuestro colectivo 19.56 pesos, cuando el rango estipulado nacionalmente para figurar en el Movimiento por la Eminencia Económica es de 22 pesos; es decir, que en la producción principal el costo por peso está a 63 centavos y en las líneas agropecuaria y forestales es inferior aún, con un real de 57 centavos. Esto nos permitió obtener una ganancia cercana al medio millón de pesos en el balance anual que cerró en junio 30 del actual año”, argumentó.

A MANERA DE EPÍLOGO

Ricardo Luengo Cruz es miembro del Comité Nacional de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), organizador de la Junta Directiva de la CPA y delegado del Poder Popular en la Circunscripción No. 39 que tiene como asentamiento principal la comunidad El Guayo que -según dice- nació con la Revolución y cuenta con servicios básicos como la electricidad, consultorio médico de la familia, sala de vídeo, estadio de béisbol y acueducto. Allí acarician el sueño de reiniciar la construcción de viviendas de mampostería para sustituir las rústicas edificadas en los tres últimos lustros y pavimentar otra vez las calles del poblado, cuya superficie se afectó con la instalación de las redes de agua potable. “¿En qué zona rural de la América Latina y el Caribe los campesinos viven como nosotros?”, comentó, con una pregunta convertida en categórica respuesta.


Urgar la riqueza en el vientre de la tierra

Urgar la riqueza en el vientre de la tierra

Fundada el 15 de febrero de 1976 la CPA 10 de Octubre de Santa Lucía, en Cabaiguán, acumula ininterrumpidamente tres décadas cosechando lauros con una agricultura sostenible, rentable, abanderada de la ciencia y la técnica, que resume al cierre del 2005 con una ganancia superior al millón 100 000 pesos y un costo por peso de producción de 40 centavos, resultados que la sitúan en la cima a nivel nacional.

Yoan Edel tiene 14 años y la aspiración de estudiar informática. Yosbel, su hermanito cursa el séptimo grado y tiene su vocación definida por la contabilidad. Ana Ramona Martín Valdivia, su progenitora, sabe que en la Cuba revolucionaria de hoy no es difícil hacer realidad los sueños, porque ella misma se hizo ingeniera agrónoma y después de la partida de Reemberto, su padre y presidente fundador de la CPA 10 de Octubre, de Santa Lucía, se ha convertido en el brazo derecho del colectivo para enseñarle a los 147 hombres y 17 mujeres las mañas para dominar la ciencia y la técnica y ponerlas al servicio de la producción.

Cada mañana, en armoniosa complicidad con el entorno, monta en la carreta con una brigada distinta en recorrido perenne por los distintos frentes donde se desarrollan los cultivos. Al filo del medio día desanda los caminos en la bicicleta, mientras disfruta el más hermoso de los conciertos que las aves silvestres le regalan de regreso a la comunidad. Luego se integra al resto de la dirección para el análisis de las nuevas tareas y la toma de  decisiones, ajustadas a la austeridad económica y a la sabiduría guajira de ese laborioso conglomerado campesino que son los descendientes de aquellos que siglos atrás emigraron desde las Islas Canarias y encontraron en Cabaiguán tierras fértiles para extraerles sus riquezas.

SIN TIEMPO PARA EL OCIO

   A las cinco de la madrugada las familias de los cooperativistas comienzan el ajetreo. Después del desayuno, a las 6:30 a.m. abordan las carretas, parten para el campo y no regresan hasta las seis de la tarde.

  “En cada área hay un comedor. Eso facilita  el aprovechamiento de la jornada laboral, que supera las ocho horas diarias. Así se evita el mal gasto de combustibles y neumáticos en viajes improductivos a almorzar en el batey, como ocurre todavía en muchos lugares. Para mí esa forma de organización del trabajo es decisiva para alcanzar los resultados económicos que tiene la cooperativa. Lo otro depende de la eficiencia que se logre en la producción, donde los hombres ponen todo su amor en la adecuada preparación de la tierra, la selección de la simiente, la calidad de la siembra y las atenciones culturales a los cultivos. Ese es nuestro secreto”, afirma Ana Ramona.  

En el área de la Brigada No. 5 de Raúl Zamora, sorprendimos a los hombres enfrascados en labores propias de la vega de tabaco. Sin detener la actividad, Dagoberto Delgado, Israel Ventura, Alexeidy Cabrera, Fermín Rodríguez (El gago), José Castillo y Jorge Artiles son una muestra de la hermandad que reina en este colectivo de hombres curtidos por el duro trabajo del campo, alegres y jaraneros y, sobre todo, muy laboriosos.

“Aaaquí todos nononos lleevamos cooocomo hermanos”, dijo El Gago al tiempo que Artiles en broma le ripostó: “Sí, pero no fuiste el domingo a ayudarme en la fundición de la placa de mi casa”, a lo que el aludido respondió:  “Meee puusieron un teermo de ceerveza a eescurrir eeen el poortal de miii caasa…”, y todos reimos a carcajadas.

De allí Ana Ramona nos llevó a ver el plátano extradenso, pero Diana Rodríguez, Migdalia Medina y Domingo Tostes quienes atienden la plantación, estaban esa mañana en otras labores, no obstante conocimos que aquel jardín alcanza rendimientos de 1440 quintales por hectárea, pese a que el pasado año se secaron el tranque y la micropresa y las plantas pasaron sed.

DIALOGO CON EL ECONOMICO

Con un área total de 125.6 caballerías –dice Alcides Francisco Galluela, el contador de la cooperativa- se dedican tres al principal cultivo que es el tabaco y 74 a la ganadería vacuna que es el segundo renglón económico, con 1647 cabezas. También desarrollamos los cultivos varios, que alcanzan un peso determinante en el balance productivo del año, aunque tenemos un centro genético porcino que aporta pies de crías para diversas entidades del país con un compromiso de entrega anual de 251 animales de razas puras y 570 para la rama comercial (de carne) al mercado, amén de que contamos con mas de 200 aves, igual cifra de ovinos, e incursionamos en la crianza de caprinos y équidos.

Dos técnicos aplican la inseminación artificial en los vacunos e igual número de veterinarios se encargan de mantener la salud animal, todos como plantilla de la cooperativa. El pasado año la producción de tabaco fue de 1 599 quintales netos (sin palo) para el 152 % de cumplimiento del plan,

 viandas 9 229 quintales, hortalizas 1 028, granos 978, frutales 68, miel de abeja casi 9 toneladas y 306 256 litros de leche, agrega.

Económicamente hablando –puntualiza- todo esto se resume en una ganancia total de un millón 106 922 pesos y un costo por peso de producción de 40 centavos. Desde su fundación el 15 de febrero de 1976, la CPA es rentable y desde 1990 para acá autofinanciamos todas las producciones sin necesidad de acudir a créditos bancarios.

ABANDERADA DE LA CIENCIA Y LA TECNICA

Con la Placa de Agricultura de Vanguardia a nivel nacional esta entidad es abanderada de la ciencia y la técnica. En el presente año la producción de humus de lombriz como fertilizante orgánico debe llegar a 60 toneladas, renglón que se complementará con otras 120 de compost y la recolección de unas 540 toneladas de estiércol vacuno de las vaquerías. Además, se trabaja en la conservación de suelos también con el uso de barreras vivas, tranques con piedras y logramos un amplio empleo de los productos biológicos en el manejo integrado de plagas en los cultivos de boniato, yuca, calabaza, pepino, frijoles y tabaco, según refirió la ingeniera Ana Ramona.

OTROS LAUROS

Un cuerpo propio de custodios y los cooperativistas organizados en destacamentos que patrullan los campos y hacen emboscadas nocturnas, ha permitido mantener cero hurto y sacrificio ilegal de ganado mayor.

Y en medio de tanta sencillez y humildad, en un pequeño salón, exhiben 65 galardones que resumen la historia de tres décadas de triunfos sostenidos en el movimiento cooperativo nacional: condición de rentable en los 30 años de fundada la cooperativa, Vanguardia Nacional desde 1984, Mejor CPA del país en la producción tabacalera y la actividad porcina, entre otros, la convierten en paradigma de la agricultura cubana. (Foto: Vicente Brito)

 

Científicos del surco exponen sus experiencias

Científicos del surco exponen sus experiencias

Un grupo de campesinos promotores de las prácticas agroecológicas que llevan a cabo en sus fincas, desgranó con soltura sus experiencias en mesa redonda enriquecedora, de  cuyos trabajos una representación estará presente en el Taller Nacional a celebrarse próximamente en la capital del país

Cada una de las 18 intervenciones venía acompañada de la sabiduría campesina y era portadora de novedades distintas, que ahora tendrán una mayor difusión en los campos espirituanos y encontrarán nuevos productores prestos a ponerlas en prácticas, adaptándolas a las condiciones concretas de sus parcelas.

De relevante puede catalogarse el aporte del pequeño agricultor José Antonio Casimiro, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Rolando Reina del municipio de Taguasco, quien construyó un implemento agrícola de tracción animal que fue perfeccionando paulatinamente hasta llegar a realizar con él 28 actividades distintas y más del 50 por ciento del laboreo total que su finca. El JC21A como denominó al implemento de su creación, fue validado ya por el Instituto de Mecanización Agrícola (IMA) del Ministerio de la Agricultura para su fabricación y generalización en el país.

Es significativo igualmente el impacto social, económico y medioambiental

Un gran mérito tiene también el trabajo realizado por los 12 promotores agroecológicos y el facilitador asalariado por demás técnico medio en agronomía graduado en el politécnico que radica en la propia zona montañosa de El Algarrobo, municipio de Trinidad, que sirve de asentamiento a la CCS cafetalera Rafael Zarosa. Genovebo Hernández Villazón, el presidente de esta asociación campesina ha devenido líder natural del colectivo y principal inspirador del movimiento.(Foto: Oscar Alfonso)

Viaje a la semilla

Autor: Luis Herrera Yanes.  

Con la paciencia y laboriosidad de las hormigas las diestras manos del personal del laboratorio separan cada uno de los fragmentos de tejido celular de la mata original de plátano de la variedad FHIA 18 (fruta) para dar lugar a un  embrión que en poco tiempo se convertirá en una nueva planta.

Mediante el proceso de reproducción in vitro que se lleva a cabo en la Biofábrica de Tres Palmas, en armónica combinación con el desarrollo por el sistema de yema en las variedades FHIA 21 (vianda) y yangambí (similar al manzano), el pequeño colectivo con las técnicas de la biotecnología se propone producir medio mellón de plantas de banano que posibilitarán cubrir con ese cultivo unas 125 hectáreas en el presente año.

Para el cumplimiento de su misión, como eslabón fundamental de de la agricultura en Sancti Spíritus, el Establecimiento Provincial de Semillas Varias cuenta también con una Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) estatal que dedica cerca de ocho caballerías de tierras cultivables a la obtención de simientes de frijoles, garbanzo, sorgo, habichuelas, quimbombó, acelga, lechuga, de la rama de las agámicas varetas de yuca y bejucos de boniato y más recientemente ha creado viveros ara reproducir posturas de plátano, fruta bomba, guayaba y mango.

Aunque esta unidad afronta dificultades con algunos insumos y tiene las tres turbinas rotas en estos momentos, situación que exige un apoyo inmediato, con miras igualmente a lograr que sus producciones sean rentables, firme aspiración de los 42 trabajadores a materializar en el 2006.

MAS DE 100 CAMPESINOS Y ENTIDADES COMO SOSTEN PRINCIPAL DEL SISTEMA

En los terrenos pardos con carbonato, ligeramente ondulados de su finca, allá en Cruz de Neyva, Cabaiguán, Antonio García, junto a sus hermanos e hijos han suscrito un compromiso de entrega a la entidad rectora de 500 quintales de fruta bomba, igual cifra de pepinos y 30 de garbanzo.

En un punto de la geografía taguasquense conocido por el nombre de Tres Guanos, otro campesino, Francisco Barroso, suscribió un contrato por 800 quintales de cabalaza, 300 de maíz, 150 de sorgo y 20 de frijoles. Como es tradición, la fuerza fundamental en la que descansa esta producción en gran escala es la familia, en este caso sus hijos que dan continuidad a la tradición campesina cubana. En los suelos pardos con carbonato de su hato se logran altos rendimientos por área.

Allá en el norteño municipio de Yaguajay, Juan Carlos Rodríguez, otro destacado campesino con ayuda familiar y un amplio uso del buey, sobre todo para cultivar las plantaciones, se especializa en la producción de granos. 800 quintales de maíz y 320 de frijoles saldrán de aquellos suelos ferralíticos rojos de las llanuras de Iguará, cuyos rendimientos agrícolas oscilan entre los 500 y 450 quintales por caballería, respectivamente.

“Surgida en 1963, nuestra empresa ha mantenido durante estos años magníficas relaciones con los campesinos. Es una fuerza muy laboriosa, con mucha experiencia en las labores de campo y una inteligencia natura, que pervive por la tradición familiar de generación en generación. Yo diría que alrededor del 80 por ciento de la semilla la producen ellos”, señala el ingeniero agrónomo Rigoberto Rodríguez y precisa:

“No es lo mismo producir alimentos para la población que desarrollar cultivos especializados para la obtención de semillas. En este último caso, además de garantizarle todos los recursos (pesticidas, fertilizantes, combustibles…) le brindamos asesoramientos técnico sistemáticamente, porque los sembrados exigen aislamiento total respecto a variedades de la misma especie, para evitar los cruzamientos a través de la semilla botánica por la acción de viento, los insectos y los pájaros y también el Centro de Certificación de Semillas de Sanidad Vegetal lleva un estricto control para evitar la infestación con enfermedades cuarentenazas”.

Julio Ramírez Obregón, quien fuera durante mucho tiempo jefe del departamento comercial del Establecimiento Provincial de Semillas Varias de Sancti Spíritus, -ahora jefe de los aseguramientos-, dice que esa entidad le vende anualmente a los productores estatales y privados de los ocho municipios espirituanos unos 30 000 quintales de semillas de granos y frutales, y una considerable cifra de kilogramos de hortalizas y vegetales, además de 940 toneladas de simiente de papa de importación por un monto superior a los 5 millones de pesos.    

Una nueva arista que se abre con buenas perspectivas –señala- es la exportación de semilla de fruta bomba de la variedad maradol. Tiene un excelente precio en el mercado foráneo actualmente de 880 dólares el kilogramo y a veces llega a cotizarse a 1200. El plan de este año es de 196 kilogramos pero estamos tratando de llegar a 250 en los contratos. Eso nos daría la posibilidad de ingresar unos 200 000 dólares en el 2006.

Granos, yemas, óvulos fecundados o simplemente tejidos celulares, estos últimos sometidos a tratamiento biotecnológico mediante cultivo in Vitro, vuelven a la tierra en embriones que germinarán y darán vida a millones, millones de nuevas plántulas para dar continuad a la producción agrícola en gran escala, sostén alimentario de una población que crece por día y exige más de los hombres y mujeres que asisten en cada jornada al parto de la tierra para que en Cuba no haya familias hambrientas como en otras latitudes del planeta.